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Dicen que no hay nada mejor que comer alimentos cultivados con nuestras propias manos. Y aunque sea verdad, quienes viven en ciudades no pueden darse ese lujo. ¿No pueden? Muchas personas empezaron a buscar la manera de conjugar la vida en la ciudad con la posibilidad de tener una huerta en casa. ¡Y la encontraron!

Tan es así que hoy en día hablamos de la agricultura urbana, que es justamente lo que su nombre indica: un tipo de agricultura que se desarrolla dentro de las ciudades. Esto ha motivado la aparición de muchos cursos, talleres y un sinfín de información útil y a disposición de todos, como esta guía útil de agricultura urbana. O esta otra.

Las motivaciones para desarrollar la agricultura urbana son diversas: el deseo de adoptar un estilo de vida más sostenible, de evitar los agroquímicos y de consumir alimentos más frescos y saludables. Pero, además, quienes tienen una huerta en casa se dan cuenta de que obtienen de ella mucho más de lo que originalmente esperaban: el placer de sembrar una semilla, verla crecer y convertirse en una planta que da alimento tiene el encanto de lo místico y lo sencillo.

Algunos consejos para armar una huerta en casa

Quienes se decidan a embarcarse en la tarea de armar una huerta en casa deberán tener algunas consideraciones antes de empezar.

La elección del lugar

El lugar en donde estará la huerta debe recibir un mínimo de 4 horas diarias de sol. Si tenemos un jardín, debemos delimitar un terreno que nos deje espacio para desplazarnos, sembrar, regar o cosechar. Si convivimos con animales, hay que tener precauciones extra, como poner algún tipo de cerco para evitar que escarben la tierra o rompan las plantas.

Si tenemos balcón o terraza seguramente vamos a necesitar macetas. En ese caso, no hace falta hacer una gran inversión: un poco de creatividad basta para generar espacios en donde puedan crecer nuestras plantas, como cubetas, pallets de madera, baldes de pintura o cualquier cosa que pueda hacer de recipiente y que tenga buen drenaje (si no lo tiene, siempre lo podemos perforar).

En función del espacio disponible y de la cantidad de sol estaremos en condiciones de elegir las especies que vamos a plantar. Incluso una huerta pequeña trae grandes alegrías.

Las herramientas

Necesitamos una pala, un rastrillo, una regadera y un pulverizador. Adicionalmente, hay otras herramientas preparadas para la huerta urbana, pero para comenzar, bastarán las mencionadas. Otro elemento que tal vez podamos necesitar es un toldo sombra por si el terreno está muy expuesto al sol.

La tierra

Hay mucha información sobre el tipo de tierra que requiere una huerta. En líneas generales, debemos elegir un sustrato aireado (es decir, no compacto), con buena capacidad de retener el agua y que a la vez tenga buen drenaje. Generalmente esto se prepara mediante una mezcla de diversos elementos, como humus de lombriz, turba o fibra de coco. Lo interesante es que la huerta nos da la oportunidad de elaborar nuestro propio humus casero a partir de los desechos orgánicos vegetales. El compost de lombriz es muy efectivo, de alta densidad nutritiva y se puede hacer en casa. Y también hay mucha información disponible, como esta guía de lombricultura o este manual de vermicompostaje casero (una técnica de lombricultura especial para espacios reducidos).

Cada vez más son las personas que deciden aprovechar espacios en sus hogares, como terrazas, jardines o balcones, para hacer huertas. La agricultura urbana es una actividad creciente y tiene un sinfín de beneficios. No solo es amigable con el ambiente, sino también, con el alma.

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