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En los últimos años, el concepto de inteligencia ha comenzado a ser aplicado a muchos ámbitos además de la biología. Hoy en día existe una gran variedad de objetos inteligentes que poco a poco van remodelando nuestras vidas y sociedades. Y este concepto también ha llegado para redefinir nuestra noción de ciudad. En efecto, el concepto de ciudad inteligente ha salido de las páginas de los libros de ciencia ficción para instalarse en la realidad. La premisa básica es sencilla: una ciudad inteligente es aquella que funciona en base a la sostenibilidad. Lejos de ser inerte, es un organismo dinámico que responde a las necesidades de los habitantes de manera productiva y eficiente.

¿Cómo se caracterizan las ciudades inteligentes?

La mejor manera de comenzar a responder esta pregunta es a través de un concepto: la eficiencia. En efecto, una ciudad inteligente debe ser eficiente en su base material. Desde el manejo de energías renovables, el uso adecuado del agua, el tratamiento de los residuos para minimizarlos al máximo (o, mejor aún, eliminarlos) son criterios básicos que deben estar presentes a la hora de planificar una ciudad inteligente.

En América Latina, 8 de cada 10 personas viven en ciudades.

Por otro lado, debe existir una sólida infraestructura social para dar respuesta a las necesidades de las y los ciudadanos. Escuelas, hospitales, centros deportivos, museos, centros culturales, espacios públicos y áreas ecológicas, todo de primera calidad, serán los pilares de las nuevas ciudades inteligentes en el mundo. Además, las instituciones públicas deben integrar tecnología de avanzada para eliminar la burocracia y facilitar los trámites a las personas. Las ciudades inteligentes serán interactivas, seguras y contarán con un alto nivel de participación ciudadana.

¿Existe alguna ciudad así? En su totalidad, no. Sin embargo, hay muchos proyectos en marcha para alcanzar la modernización de muchas ciudades.

Santander, España: el primer proyecto de ciudad inteligente llevado a la realidad

La ciudad de Santander es la capital de la comunidad autónoma de Cantabria, en España. Y, además, es una de las primeras ciudades en incorporar tecnología inteligente en el mundo. En efecto, escondidos entre lugares como la majestuosa Catedral de Santander y el emblemático Faro del Cabo Mayor, Santander posee más de 12’000 sensores que han hecho de esta una de las primeras ciudades interactivas en la historia. Estos sensores, ubicados por toda la ciudad, ponen a disposición de las personas información útil que reciben en sus teléfonos. El estado del tiempo, el tránsito, guías para viajeros e incluso códigos QR y Realidad Aumentada son ejemplos del tipo de información que proveen los sensores.

Santander, capital dela comunidad autónoma de Cantabria, España.

El proyecto, lanzado en 2009, fue llamado SmartSantander. La idea es poner al servicio de la ciudadanía las nuevas tecnologías de la información, para mejorar la calidad de vida y el uso de la infraestructura de la ciudad.

América Latina y las iniciativas inteligentes “desde abajo”

En nuestro continente, 8 de cada 10 personas habitan en zonas urbanas, según datos de Naciones Unidas. No obstante, gran parte de la urbanización ha carecido de planificación. En este sentido, Montevideo, Lima y Buenos Aires están incorporando nuevas tecnologías, en especial en el rubro del transporte público. El objetivo es comenzar a transformar las ciudades en pos de una mejora en la vida cotidiana de las personas.

El transporte público en Montevideo.

Las primeras iniciativas surgieron desde la sociedad misma. Desarrolladores y programadores que, a la luz de una problemática urbana, comenzaron a generar apps para mejorar la experiencia del usuario en determinadas condiciones. Uno de los ejemplos que mejor ilustra esto fue la creación de GxBus. Esta app fue diseñada por Diego Rostagnol, un joven programador que diariamente sufría la falta de señalización en el transporte público. Al poco tiempo de lanzarla, miles de usuarios se la habían bajado y ya la estaban utilizando en su vida cotidiana. Este caso de éxito no provino de una instancia gubernamental, sino que fue una iniciativa enteramente personal cuya motivación era dar solución a un problema a través de la creatividad y al uso de datos abiertos. Muchas otras apps han surgido desde la comunidad para facilitad las actividades más cotidianas.

Trazando el camino

El camino hacia la eficiencia en los espacios urbanos es lento y difícil. Las ciudades inteligentes no poseen una caracterización única. Todavía hay cierta ambigüedad, ya que se trata de un concepto en construcción. Sin embargo, lo que es seguro es que, en líneas generales, ese concepto ya no es una utopía futurista. Los proyectos tecnológicos aplicados a la vida cotidiana se multiplican a pasos agigantados y las iniciativas provienen de todas partes. Lo cierto es que en esta transición el futuro ya llegó.

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