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Sí, responderíamos muchos sin siquiera titubear e inmediatamente arrojaríamos ambas palabras a un mismo cajón. Es que sí, a simple vista nadie dudaría que viajero y turista juegan para el equipo de los sinónimos. Sin embargo, esta certeza no parece ser tal en el campo de juego, donde son muchos los que afirman que estas dos palabras no son más que unas primas lejanas.

Uno de los primeros en proponer y defender la idea de que viajero y turista no pueden llevar la misma etiqueta, fue el escritor y compositor estadounidense Paul Bowles. Quien en su obra más célebre, “El Cielo protector” (1949), revela “mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra”.

Cita a la que varios párrafos después, añade “el turista acepta su propia civilización sin cuestionarla, no así el viajero, que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan”. Los anteriores aportes de Bowles parecen estar cada vez más vigentes y ganar nuevos adeptos a cada minuto que pasa. Reflejo de ello es que en Internet pululan los artículos, blogs y entrevistas que hacen referencia a la temática.

Luego de leer los argumentos y explicaciones que se exponen en muchos de éstos, decidimos recrear un perfil con las características y diferencias que permiten afirmar que turista y viajero no son la misma cosa.

Turista y viajero, dos formas diferentes de viajar  

Las diferencias nada tienen que ver con la ropa que llevas, si usas mochila o valija, o si prefieres las selfies a las fotografías de paisajes. Ser parte de una u otra categoría está dado por aspectos bastantes más intangibles. La duración del viaje, la forma de planificación, el objetivo que se tenga por delante y el lugar desde el que se busque interactuar con lo nuevo, son algunos de los “criterios” que nos definirán como viajero o turista.

Duración del viaje

Tal vez una de las diferencias más evidentes entre turistas y viajeros es el tiempo que durará el viaje. Desde mucho antes de ocupar su asiento de avión, el turista tiene clara la fecha en que retornará a casa. El viajero, por su parte, conoce una única fecha: la de partida. Lejos de itinerarios pre armados y fechas inamovibles, la duración del viaje para éstos últimos la define el propio camino.

Planificar y definir la ruta

Viajar para el turista es sinónimo de definir claramente los destinos a visitar, organizar cronogramas para cada día, contratar paseos a realizar y dedicar extensas jornadas previas a la planificación. Todos requisitos que no entran en las tareas de un viajero, cuya planificación no va más allá de trazar una ruta tentativa de lugares a visitar. La espontaneidad y el instinto serán sus principales aliados para definir casi cualquier aspecto de la travesía.

Finalidad del viaje

El viajero buscará ir un paso más allá de los puntos turísticos por excelencia. Tomar rutas desconocidas y poco transitadas que lo lleven a, en más de una oportunidad, chocarse de frente con la sorpresa y el asombro. El turista, en cambio, centrará su viaje en visitar las atracciones más perseguidas y admiradas del destino a visitar.

Postura frente a lo nuevo

Las maravillas y las diferencias culturales de cada lugar serán capaces de fascinar a cualquiera que se detenga ante ellas. La gran diferencia reside en que mientras el turista se dedicará a contemplar e indagar desde un costado, el viajero intentará ser parte de la experiencia tanto como le sea posible.

Formas de vivir el viaje

El viajero siente la necesidad de conocer cada lugar y cada nueva cultura que visita desde dentro. Razón por la que al momento de elegir, optará por moverse en el medio de transporte típico del lugar, alojarse entre lugareños y adoptar todas las tradiciones y costumbres que le sean posibles. Por su parte, el turista tendrá un menor contacto con la realidad del lugar y sus nativos. Su viaje transcurrirá principalmente entre rutas y lugares frecuentados principalmente por turistas.

Viajar como forma de vida

Para el final nos hemos reservado una diferencia esencial. Viajar para un turista es un suceso esporádico en el año. Es la oportunidad de hacer algo diferente, de conocer lugares o romper con la rutina durante algunas semanas. Mientras que para un viajero, viajar es mucho más que un tiempo de aventura, es la forma de vida elegida.

¿Y vos en cuál grupo estás? ¿Turista o viajero?

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